Los dientes primarios, conocidos popularmente como ‘dientes de leche’, son los primeros en erupcionar durante la infancia. Todavía sigue en el imaginario colectivo esa creencia de que, como son pasajeros “no son tan importantes” como los definitivos. Pero es falso, son igual o más importantes. A continuación te explicamos datos sobre ellos que seguramente desconocías:
¿Es bueno arrancarlos?
Aunque muchos tenemos la imagen de que cuando se mueve un diente de leche se puede utilizar un hilo para arrancarlo, ¡es mejor no hacerlo! Los dientes de leche sirven de guía a los definitivos, que además absorben su raíz. Si los arrancamos podemos frenar la erupción del nuevo diente, provocar que aparezca en un hueco que no le corresponde, que salga torcido e incluso que se quede incrustado en el hueso. Cuando se empiecen a mover, antes de arrancarlos, mejor acudir a Tu Dentista de Confianza para que valore qué es lo que más conviene.
Los dientes de leche se forman durante el estado embrionario
Es común creer que los dientes se forman después de haber nacido ya que no erupcionan hasta unos meses después. En realidad se forman antes, mucho antes, ¡durante el estado embrionario del feto! Mientras estaba en la barriga de su madre, ya se estaban formando tanto los dientes de leche como las bases de los permanentes. Por ello es fundamental una correcta nutrición durante el embarazo, de lo contrario es muy probable que los futuros bebés nazcan con carencias también en su dentadura.
Su mala higiene afecta a los definitivos
Pese a que los dientes de leche son una dentición pasajera, sus problemas afectan a los dientes definitivos. Como hemos mencionado antes, los permanentes absorben la raíz de sus antecesores. Si estos tienen caries, los nuevos también las desarrollarán.